Un episodio de mi vida en Londres
Es de noche, me invade la nostalgia y me viene a la cabeza, con intensidad, el recuerdo de un episodio de mi vida en Londres.
Tengo veintipocos, llevo escaso tiempo viviendo en Londres con mi novio español, y trabajo en el restaurante más “cool” del barrio.
Me siento feliz, estoy en una nube por haber conseguido un empleo tan rápido. Estoy orgullosa de mi misma por ser decidida y valiente.
El local está en Highbury Corner, es elegante y tiene una enorme cristalera con vistas a Holloway Road. Mientras trabajo, suelo quedarme ensimismada mirando “The Garage”, el club de enfrente. Allí, se forman largas colas antes de los conciertos. Yo lo vivo con mucha excitación y me muero de ganas de ir a un concierto y juntarme con grunges, beber y bailar hasta la madrugada. Aunque eso nunca sucederá.
Los clientes son guapos y educados, cenan pronto y beben Chardonnay, me gusta observar sus conversaciones animadas y me imagino que seguramente tendrán vidas interesantes. Son tan sofisticados que quiero ser como ellos.
Los cocineros del restaurante son dos hermanos italianos, un poco mayores que yo, con barba y pelo largo con coleta. Están muy locos o se drogan o las dos cosas. Gritan en italiano y se pelean entre ellos. Son raros y excéntricos y eso me encanta.
Soy tan joven que ese trocito de mi vida allí me hace sentir sumamente contenta y realizada. Hay un mar de sensaciones nuevas que me enriquecen, que me dan vida.
A mi novio no le gusta que trabaje allí.
Discutimos mucho, muchísimo. La vida en casa es un infierno.
Me machaca hasta que lo dejo.
Después de eso me siento muy triste.
Nunca más vuelvo a ser feliz en Londres.
Mi pequeño universo de alegría se ha esfumado para siempre.
Mis sueños desaparecen y me conformo con la mediocridad por un largo tiempo.


Cómo me gusta tu blog...
ResponderEliminarEspero que vuelvas a actualizarlo, me he leído ya todas tus entradas y esta en particular me encanta, me llega mucho la forma en la que describes los sentimientos de una chica de 20.
Tus comentarios me animan mucho a escribir y a ser constante. Me encanta que te guste y que lo compartas, es un pequeño regalo para mi. En muchas ocasiones me vuelven los recuerdos con las emociones intactas lo que me parece interesante de plasmar, tanto si son agradables como si no. Gracias, Amparo.
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